En el posteo anterior, dijimos que había una discrepancia imposible de conciliar entre los dos métodos más aceptados de medir la constante de Hubble y por lo tanto, la expansión del Universo.
Se trata del análisis del Fondo Cósmico de Microondas mediante el modelo cosmológico vigente Lamdba-CDM (energía oscura + materia oscura).
Y por otro lado, de la medición del corrimiento al rojo de galaxias más allá de nuestro Grupo Local.
Ambos pasan por su mayor etapa de refinamiento, es decir, redujeron mucho sus errores de medición.
En 1964, el astrónomo noruego Sjur Refsdal propuso medir la constante de Hubble usando las imágenes de una supernova producidas por una lente gravitacional entre ella y nosotros.
Dichas imágenes nos llegan con diferentes retrasos porque atraviesan distancias distintas aunque parten de la misma supernova.
Y como la luz de una supernova es muy bien conocida por la astrofísica, esas distancias pueden ser calculadas.
Recién en 2015 pudo ser observada por primera vez una supernova mediante una lente gravitacional, que nos dio 4 imágenes separadas de ella. De los datos de estas observaciones se dedujo un valor de H0 más cercano al dado por el modelo cosmológico, unos 19,6 km/s por cada millón de años-luz de distancia entre galaxias, y con alta incertidumbre (error de medición).
Todo esto indica que hay que seguir refinando los métodos más utilizados y seguir buscando otros modos de medir la expansión del Universo.
Derek Muller de Veritasium cuenta esta apasionante búsqueda con su habitual maestría:
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